Escolta de Maduro CONFIESA TODO: Abrí las Puertas a Delta Force Esa Nochee

Fui parte del anillo de seguridad de Nicolás Maduro durante casi 7 años y la madrugada del 3 de enero de 2026 le entregué su ubicación exacta, desactivé tres puntos de alarma y dejé un acceso despejado para que entraran los Delta Force. Esa es la verdad. Y si estás escuchando esto, probablemente ya estoy muerto o camino a estarlo, porque en este negocio las ratas no duran mucho, sin importar de qué lado estén.
El Comienzo de mi Historia
Voy a contar todo desde el principio. Me contactaron por primera vez en un momento de incertidumbre, cuando el clima político en Venezuela comenzaba a cambiar drásticamente. No era un contacto cualquiera; eran personas que conocían bien el sistema y que estaban dispuestas a ofrecerme más de lo que mi lealtad a Maduro podía proporcionar. La idea era simple: querían que me volviera un informante, un aliado en el interior que pudiera facilitarles el acceso a lo que para muchos era inalcanzable.
La Manipulación y el Proceso
Cómo me fueron trabajando durante meses es una lección en el arte de la manipulación. Me hicieron sentir importante, especial. Me mostraron cómo mis habilidades como escolta podían ser utilizadas para algo más grande. En cada conversación, me prometían una vida mejor, una salida del caos que rodeaba a mi familia y a mí. Promesas de dinero, de seguridad, de un futuro donde podría vivir sin miedo. Con el tiempo, esas promesas comenzaron a parecerme más que simples palabras; se convirtieron en mi única razón para seguir adelante.
La Noche Decisiva
Pero, ¿qué hice exactamente esa noche? Todo sucedió con una precisión escalofriante. A medida que se acercaba el momento, la tensión se hacía palpable. Era como si el aire estuviera cargado de electricidad. A las 2 de la madrugada, cumplí con lo que había planeado. Desactivé tres puntos de alarma que eran fundamentales para la seguridad de la residencia presidencial. Cada uno de esos sistemas estaba diseñado para detectar intrusiones y alertar a las fuerzas de seguridad. Pero esa noche, mi lealtad había cambiado y el deseo de escapar de la pesadilla en la que vivía me llevó a abrir esas puertas.
¿Por Qué Tomé Esta Decisión?
La decisión de abrir las puertas a Delta Force no fue fácil. Implicaba arriesgar mi vida y la de mi familia. Sin embargo, la realidad de mi situación se hacía cada vez más intolerable. La presión, el miedo constante de ser descubierto, y la creciente desconfianza hacia el sistema que servía me llevaron a pensar que era mi única opción. No espero que nadie me entienda ni que me perdonen. Solo quiero que se sepa lo que pasó de verdad, porque lo que están diciendo en las noticias es apenas la mitad de la historia.
El Proceso de Reflexión
Después de tomar esa decisión, pasé horas en estado de alerta, esperando el momento en que los Delta Force entrarían. Mis pensamientos se agolpaban; recuerdos de mis años de servicio, de las vidas que había protegido, de los momentos de camaradería que compartí con mis compañeros. Pero todo eso parecía insignificante en comparación con la presión que sentía por cambiar de bando. La traición a Maduro era más que un acto; era una declaración de guerra contra un sistema que consideraba opresor y corrupto.
El Momento de la Verdad
Finalmente, el momento llegó. Escuché el sonido de pasos en el pasillo, el murmullo de voces en clave. Mi corazón latía con fuerza. La puerta se abrió y vi a los operativos de Delta Force entrar con una precisión militar. Había hecho lo impensable, pero también había abierto un camino que podría llevar a la libertad y la esperanza. Su presencia me dio una mezcla de alivio y pánico; el final de una etapa, pero el comienzo de otra llena de incertidumbre.
Las Consecuencias de Mis Acciones
Lo que vino después fueron las consecuencias de mis acciones. El eco de mi traición resonó en todas partes. Sabía que había cruzado una línea que no podía ser deshecha. La vida como la conocía se desmoronó. Las amenazas comenzaron a llegar, y con cada día que pasaba, me sentía más y más atrapado. La idea de que las "ratas no duran" me perseguía. La paranoia se convirtió en mi compañera constante.
La Realidad de la Vida Como Escolta
La vida como escolta de Maduro no era solo un trabajo; era un estilo de vida lleno de riesgos y recompensas. Era un mundo donde la lealtad se compraba y se vendía, donde cada día era una batalla entre lo que se esperaba de mí y lo que realmente creía. A medida que la situación política se tornaba más volátil, comprendí que mi lealtad a una figura de poder no valía la pena si eso significaba sacrificar mis principios y mi vida. Cada decisión que tomaba se convertía en un reflejo de mi lucha interna.
Reflexiones Finales
Hoy, mientras narro esta historia, lo hago con el peso de una verdad que podría costarme la vida. Quiero que se sepa lo que ocurrió esa noche. La historia que se cuenta en los medios es solo una fracción de la realidad. La traición, la lealtad, y el deseo de sobrevivir son conceptos que se entrelazan en un juego peligroso. Al final, las decisiones que tomamos definen quiénes somos, y aunque mis elecciones me llevaron a un camino oscuro, espero que sirvan como una advertencia para otros que se encuentran en situaciones similares.
Mi nombre no importa. Lo que importa es que yo era parte del equipo que cuidaba al presidente. No era cualquier escolta, era de los que estaban en el círculo cercano, de los que entraban a la residencia, de los que sabían dónde dormía, qué comía, a qué hora se levantaba, cuáles eran sus rutas alternas. Llevaba años en eso. Ahora, la verdad sobre mi traición, y la decisión de abrir las puertas a Delta Force, es lo único que queda de mi historia. Si algo me sucede, que esta historia pueda contar lo que verdaderamente ocurrió, para que otros no caigan en la misma trampa que yo.
